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Julio del 2011

Algunas consideraciones de la Cultura Matriztica y el VIH

Por Jackielagos - 25 de Julio, 2011, 8:28, Categoría: General

 

El termino Matriz  Sagrada, proviene del lenguaje matristico, conversado desde la cultura matristica griega hace mas de 20.000 años AC, que se desarrolla en Grecia en la zona de Danubio, y de la neomatrística  contemporánea, dentro de la cual se encuentran los emergentes círculos sagrados de mujeres.

 

Nuestros círculos de mujeres consideran a la madre tierra como un útero sagrado de fertilidad y dadora de vida, donde la muerte se experimenta como  parte de su ciclo natural de regeneración.

De esta relación cíclica y biológica que se establece entre la madre tierra y las mujeres, quienes experimentamos una intensa conexión con ella, se desprende la sacralidad femenina.

 La capacidad de alojar un ser en nuestro útero y posteriormente darle vida con amor y cuidados, es un acto sagrado que nosotras y la tierra hacemos cada día.

 Existe una fuerza invisible que hace que la semilla se convierta en árbol y el árbol en fruta, así también, la misma fuerza hace que la semilla de nuestro vientre se convierta en un ser humano. Así nace la biología del amor, intrínsecamente el ser humano es producto del amor, y su información genética así lo entiende, hasta que se contrapone al  sistema patriarcal dominante y adopta los valores de éste.

Por lo tanto desde los valores matristicos el concepto de salud surge del sentimiento de pertenecía a la naturaleza, donde los seres humanos somos un componente más de los ecosistemas, por lo tanto, lo que hacemos a la ñuke mapu , nos lo hacemos a nosotros mismos.

El concepto de salud mantiene a la persona unida, no fragmentada, la observa como un ser compuesto de cuerpo, alma y espíritu, y que a la vez mantiene una relación directa con su entrono natural, por esta razón es que atendemos la enfermedad como un desequilibrio entre la persona y su entorno.

Bajo esta premisa, consideramos que muchas enfermedades y virus emergentes como el cáncer y el VIH Sida, la depresión, el estrés, entre otras múltiples causas, se deben a un desequilibrio en la forma en que nos relacionamos los seres humanos con la naturaleza. Al agredirla, gobernarla y considerarla como un recurso natural de apropiación, y explotación generamos un desequilibrio tal que abarca todos los ámbitos de nuestras vidas, nos autodestruimos.

Si no respetamos a la gran madre, no respetamos a ninguna madre, si pisoteamos a la tierra y la conferimos a un recurso de uso, así también hacemos con la mujer, si solo nos interesa su rol productor de alimentos para nuestra sobrevivencia y la ultrajamos con productos químicos para lograrlo, así también disminuimos a la mujer solo a su rol reproductor, negando su capacidad de expresar libremente su erotismo sin necesidad de quedar embarazada, acción que por supuesto sería fuertemente condenada.

Así como tratamos de controlar los procesos naturales de la madre tierra, así también tratamos de controlar los ciclos naturales de la mujer, los cuales le otorgan su real fuerza femenina, ya que el poder de la mujer está en la capacidad natural de controlar sus ciclos de fertilidad, el cual funciona con mayor exactitud que un reloj, con mayor efectividad que una pastilla.

Cualquier forma anticonceptiva y antinatural, para manejar la cantidad de hijos que traemos al mundo, es una forma de control y de manipulación de nuestra fuerza femenina. Por un lado nos hacen creer que somos libres de tener hijos, pero por otro lado nos quitan el poder de nuestra fuerza femenina.

En la antigüedad existían métodos naturales para controlar la natalidad, puesto que el rol de la mujer no era solamente reproductivo y su erotismo y sexualidad eran manifestaciones de libertad, felicidad y amor.

La cultura patriarcal ha estigmatizado con fábulas el poder transformador del embarazo y el parto, haciéndonos creer que parir con dolor a nuestros hijos es un acto de castigo, castigo porque????, por ser mujeres, porque nuestro poder no se puede comprender con la razón, por que nuestro poder irradia desde nuestro vientre, que también es nuestro corazón?

El parto puede ser el momento de mayor transformación que una mujer puede vivir, al parir a su hijo la madre se pare a sí misma, empoderarse de su dolor es empoderarse de su poder de dar vida.

La cultura patriarcal nos ha quitado incluso la capacidad de parir de acuerdo a las leyes naturales, nos hace parir recostadas, amarradas, despojadas de todo gobierno del momento más hermoso de nuestras vidas. Para parir bien una mujer debe estar en cuclillas, para que la fuerza de gravedad le ayude y atraiga al hijo hacia afuera, la fuerza de gravedad es la fuerza que nos mantiene pegado a la tierra, y por ende la fuerza que nos ayuda a parir, por eso al nacer apegados a este poder nacemos arraigados a nuestra gran madre también, que es la que nos recibe en este nuevo mundo.

 

La cultura matristica tiene como característica esencial que  “hombres y mujeres pueden participar de un modo de vida centrado en una cooperación no jerárquica, precisamente porque la figura femenina representa la conciencia no jerárquica del mundo natural a que pertenecemos los seres humanos, en una relación de participación y confianza, no de control ni autoridad…

 

La cultura matristica fue destruida hace unos 6000 o 7000 años, cuando se produjo una invasión por otros pueblos que habían adquirido una manera distinta de vivir, llamada cultura patriarcal.

 

La cultura patriarcal se caracteriza por estar “centrada en la apropiación, la jerarquía, la enemistad, la guerra, la lucha, la obediencia, la dominación y el control”.

 

 La cultura patriarcal es la misma cultura que llamamos occidental que se manifiesta por conductas agresivas a los ecosistemas locales y al ecosistema Planeta Tierra en su conjunto. 

Conductas autoagresivas, ya que lo que le hacemos a los ecosistemas nos hacemos a nosotros mismos.

Es necesario distinguir entre cultura “matrística” y cultura “matriarcal”. La cultura matriarcal tiene las mismas características de la patriarcal, con la diferencia que quienes dominan son mujeres.

 

Referente a  lo femenino, lo concebimos como una fuerza vital que constituye al ser humano, sea mujer o varón. Lo femenino es la fuerza de la pertenencia a la Naturaleza, cuya presencia determina la cultura matrística. La Salud de los Ecosistemas es el reconocimiento de lo femenino.

 

La cultura matrística está presente en nuestros días. Ha sobrevivido en algunas culturas originarias y comunidades campesinas de nuestra Abya Yala , y especialmente “en la intimidad de  las interacciones madre-hijo”.

 

                   La propuesta es recuperar el modo de vivir matrístico, que de hecho está en la esencia de nuestra naturaleza, educándonos y educando en ella a nuestras niñas y niños.

Respecto de VIH Sida y nuestro trabajo con mujeres, consideramos que la acción inmediata para la información, prevención y tratamiento de la enfermedad está dirigida hacia la información directa y el empoderamiento de las mujeres, a través de la apropiación de su cuerpo y del cuidado de su salud.

Sol Solar. Círculo Diosas de la Tierra  OSORNO-Chile.

 

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